Nueva Farandula: Las letras pierden a un gigante: muere el Nobel portugués José Saramago

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viernes, 18 de junio de 2010

Las letras pierden a un gigante: muere el Nobel portugués José Saramago

El autor luso de 87 años, considerado uno de los grandes novelistas del siglo XX, publicó el año pasado su última obra, "Caín", donde puso en el papel su siempre polémica posición hacia las religiones.

José Saramago se había mantenido activo en los últimos años, publicando cuatro novelas desde el 2006. La última fue la controvertida ''Caín'' el 2009.

SANTIAGO.- El escritor portugués José Saramago, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1998, falleció esta mañana a los 87 años, según informaron fuentes familiares.

El autor de "La balsa de piedra", el único autor de lengua portuguesa que ha ganado el máximo reconocimiento literario, murió en su casa de Lanzarote (islas Canarias), a causa de la leucemia que sufría desde hace algunos años.

De origen humilde, Saramago se dedicó a la literatura como una forma de plasmar sus cuestionamientos hacia el mundo en que le tocó vivir. Sus novelas, calificadas por muchos como estremecedoras y conmovedoras, encierran reflexiones sobre algunos de los principales problemas del ser humano, con la religión y la fe como uno de los principales.

Nacido el 16 de noviembre de 1922 en Azinhaga, una aldea de Ribatejo (Portugal), José de Souda es más conocido por el apodo de su familia paterna, Saramago, que el funcionario del Registro Civil añadió al inscribirlo.

Cuando tenía dos años, su familia se trasladó a Lisboa, pero nunca rompió sus lazos con Azinhaga. Aunque fue un brillante alumno, tuvo que abandonar la enseñanza secundaria al terminar el primer curso ante la falta de medios económicos de sus progenitores.

Antes de dedicarse de lleno a la literatura y de convertirse en uno de los mejores novelistas del siglo XX, Saramago trabajó en oficios como los de cerrajero, mecánico, editor y periodista. En este último ámbito, llegó a ser director adjunto del "Diario de Noticias", de Lisboa.

Pero su mayor ilusión era ser escritor, lo que concretó en 1947 con la publicación de su primera novela, "Tierra de pecado". Por esa época prendió en él la conciencia política que siempre le acompañó y que le llevó a afiliarse en 1969 al Partido Comunista Portugués.

Un buen poeta, un magistral novelista

Tras un largo silencio de casi veinte años, en los que estuvo sin publicar porque no tenía "nada que decir", Saramago se atrevió con la poesía entre 1966 y 1975, y publicó "Poemas posibles", "Probablemente alegría" y "El año de 1993".

En 2005, cuando una editorial española publicó su "Poesía completa", recordó esos años asegurando que nunca fue "un poeta genial" ni "un gran poeta". Tan sólo se consideraba "un buen poeta".

En 1977 vio la luz la novela "Manual de pintura e caligrafía", a la que siguieron el libro de cuentos "Casi un objeto" (1978) y la obra teatral "La noche" (1979). En los años ochenta volvió al teatro con "¿Qué haré con este libro?" (1980), el relato "Alzado del suelo" (1980-Premio Ciudad de Lisboa) y el libro de viajes "Viaje a Portugal" (1981).

Con estas obras Saramago había sentado ya las bases para ese mundo propio que fue construyendo libro a libro, y en 1982 le llegó la fama mundial con "Memorial del convento" que le valió el Premio del Pen Club Portugués, galardón que volvió a ganar en 1984 con "El año de la muerte de Ricardo Reis", también reconocida con el Premio Dom Dinis de la Fundación Casa de Mateus.

A partir de ahí su prestigio se fue consolidando con títulos como "La balsa de piedra" (1986), llevada al cine en 2002 por el director holandés George Sluizer y que protagonizaron Federico Luppi, Icíar Bollaín y Gabino Diego; la pieza teatral "La segunda vida de Francisco de Asís" (1987); e "Historia del Cerco de Lisboa" (1989).

Pero el mayor revuelo en torno a su obra llegó en 1991, cuando publicó la novela "El Evangelio según Jesucristo", muy criticada por El Vaticano y el mundo conservador, y objeto de un polémico veto en 1992, cuando se retiró de la lista de candidatas al Premio Literario Europeo para el que había sido seleccionada por un jurado del Pen Club de Portugal y la Asociación de Críticos literarios portugueses. A pesar de todo, esta obra recibió el prestigioso Premio de la Asociación de Escritores de Portugal (1992).

Ese último año obtuvo el Premio Flaiano de Literatura con su novela "Una tierra llamada Alentejo".

Los problemas que tuvo en Portugal lo llevaron en 1993 a trasladar su residencia a España, concretamente a la isla canaria de Lanzarote, acompañado por su segunda mujer, la periodista española Pilar del Río, traductora del escritor.

Tras publicar su cuarta obra de teatro, "In nomine Dei" (Gran Premio de Teatro de la Asociación Portuguesa de Escritores), entró a formar parte del Parlamento Internacional de Escritores.

El primer Nobel en portugués

El año 1995 fue especial para él, con la obtención del Premio Camoens al conjunto de su obra y la publicación de "Ensayo sobre la ceguera", primera entrega de su trilogía sobre la identidad del individuo, que continuó con "Todos los nombres" (1998) y cerró con "Ensayo sobre la lucidez" (2004).

El primer volumen de la trilogía fue llevado al cine en 2008 por el director brasileño Fernando Meirelles con el título de "Blindness".

Pero todos los premios que le fueron negados por razones extra-literarias quedaron en el olvido en 1998, cuando su obra y su perfil como escritor fueron reconocidos con el Premio Nobel de Literatura, que el jurado de la Academia Sueca le otorgó por haber dado vida a una obra en la que "mediante parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía, nos permite continuamente captar una realidad fugitiva".

En los últimos años, Saramago no dejó pasar demasiado tiempo entre novela y novela. Era consciente de su edad, por lo que estimaba que si tenía "aún algo para decir", lo mejor es que lo dijera "cuanto antes".

Aunque también decía que "llegará el día en que se acabarán las ideas, y no pasará nada".
Fruto de esa urgencia por contar fueron sus novelas "La caverna" (2000); "El hombre duplicado" (2002); "Las intermitencias de la muerte" (2005); "Las pequeñas memorias" (2006); "El viaje del elefante" (2008); y "Caín" (2009), la última novela de este gran escritor.

Con esta última retomó el perfil que crítico hacia las religiones, particularmente la Iglesia Católica, que ya había mostrado en obras como "El Evangelio según Jesucristo". Según el escritor, el problema es que "nosotros hemos inventado a un dios a nuestra imagen y semejanza, no al revés, y por eso es tan cruel, porque nosotros somos crueles y no sabemos inventarnos algo mejor", dijo tras la publicación de "Caín", cuando también aseguró que el hombre estaba esclavizado a una ley divina que él mismo se inventó.

Entonces también estableció una verdadera declaración de principios: "Yo no escribo para agradar, tampoco para desagradar; yo escribo para desasosegar", sostuvo. "No estoy intentando salvar a la humanidad, ya es bastante salvar mi propia conciencia", pero si reconoció que con su escritura pretendía sacar a la sociedad de su "aborregamiento".

Su obra también tuvo espacio para los autobiográficos: "Cuadernos de Lanzarote I y II" (1997 y 2001), fueron los que resumieron sus experiencias y pensamientos, labor que de alguna manera continuó luego en la red a través del blog "El cuaderno", que abrió en septiembre de 2008. Según el escritor, éste fue "un espacio personal en la página infinita de internet".

Según dijo al presentar "Caín", la novela que tenía en mente trataría sobre la industria del armamento y la ausencia de huelgas en ese sector.

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